Descripción
Códex Ulama de W. Nick Hill es un poemario que nos remite al juego de pelota prehispánico. Pero en realidad es un códex que nos abre las puertas al inframundo a partir de los glifos y aros con serpientes enroscadas. Este deporte – místico fue la mejor forma que los humanos inventaron para dirimir conflictos entre ellos y también con sus dioses. Todo el ambiente estaba rodeado de penachos, serpientes, apuestas, brincos, golpes de cadera a las pelotas vulcanizadas que giraban con fuego y que a los primeros españoles que llegaron al continente por el miedo a lo desconocido, les remitía a sus propios demonios, por ello prohibieron practicarlo. Códex Ulama es una ráfaga de luz poética en este presente que olvida todo por la inmediatez de millones de imágenes.
Fin de juego Íbamos a retirar el balón del partido, guardarlo en un museo bajo tierra para controlar la climatización circundante dado que el látex se desintegra como la rabia en los niños, y entonces volvería a sus raíces, por ende, pensamos reconocer este acto de entierro, e incluir artefactos, como los penachos, hasta algunas efigies de jugadores famosos y un video de aquel partido que fue la final: Pero las luces se encendieron y se apagaron estridentes como alarmas de incendios en las escuelas, luego tan oscuro que no se veían los nichos, y el balón en llamas pasó haciendo ¡chas!, golpeando al azar a los jugadores hasta que no pudieron levantarse. Fue un encuentro colosal con el temblor de la tierra. Para los que perecieron en ese partido no hay sino un consuelo infeliz por tal fiero final: Ramas derritiéndose de los troncos salpicaduras y manchones de espuma blanca, espumosos charcos de un látex radiante; de pronto la tierra se estabiliza otra vez, la cancha se nivela por un tiempo, las apuestas comienzan de nuevo, hay suspiros, hasta que vemos burbujear el muro de la izquierda, surge un jarabe marrón, las sandalias se queman hasta el barro, que da paso al humeante Inframundo donde todo se queda en calma, esperando a que el colapso jale más abajo a los grupos de cuerpos derrotados como maná para los cara blanca, como Navajas y los dioses de Corteza-En-Tiras, aquellos proveedores del cambio climático consecuencias de aquel partido de hule que la historia ha anotado como El Gran Rechazo.
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