Me puedes enseñar más de la vida,
podemos retomar ese lenguaje nuestro,
inventado, fortuito, proveniente de los libros,
las ideas, la industria de vocablos que vive en tu cabeza.
Podemos también caminar y conocer más de las flores,
verdes, rojas, plantas nuevas,
y crecerlas en ese rinconcito de tu casa,
metidas en el cristal diluido, intactas,
hasta ver cómo se extienden,
sobreviven, crecen, se adaptan a tu vida,
a las paredes.
Podrías abrazarme esta vez sin temor a equivocarnos,
sin miedo, mientras la fatiga nos observe desde la ventana.
Te tocaré el cuello y me pegaré a tu mejilla
para reconocerte y no dejarte nunca.
Podemos aprender a pintar historias,
dibujaremos la memoria, las palabras,
cuadritos de ligas fluorescentes,
ramas infinitas donde guardamos sensaciones,
y emociones que se perpetúen en la distancia.
Me puedes enseñar lo complejo de tus letras,
el trabajo de tus manos, cuenta gotas,
y detallar todos tus viajes
mientras me lleno los ojos de ternura.
Puedo aprenderte,
cobijar tu mano cuando estés inquieto, o el momento te parezca inaceptable,
quizá un poco de mí de vuelta a tu sonrisa,
esta vez yo seré la ola tranquila,
calmada, para mecer las penas hasta fatigarlas.
Me puedes enseñar más de la vida,
me enseñarás más melodías y
tranquilas notas, y sonreiré al reconocer
las voces conocidas, las canciones largas.
Seremos nuevos, antiguos discursos
y pequeñas cartas,
me puedes enseñar a acomodar el desorden de tu ausencia,
a ponerle nombre y agregarle un verso,
para distraerme cuando faltes.
Corazón ausente,
¿me puedes enseñar más de la vida?
Dra. Alejandra Galindo Landeros, (1988)es originaria de San Juan del Río, Querétaro. Médico especialista en Medicina de Urgencias.